Juanito Manzanas

La historia de Juanito Manzanas: Leyenda y realidad

Una de las leyendas más preciadas de Estados Unidos es la de Juanito Manzanas, un héroe popular y agricultor pionero en el cultivo de manzanas de 1800. En realidad existió un Juanito Manzanas y su nombre verdadero era John Chapman. Nació en Leominster, Massachusetts en 1774. Su sueño era producir tantas manzanas como para que nunca nadie pasara hambre. Aunque la leyenda dibuja una imagen de Juanito como un soñador sin rumbo que plantaba semillas de manzanas en toda la campiña, una investigación reveló que era un hombre de negocios cuidadoso y organizado, que en un período de más de cincuenta años, compró y vendió extensiones de tierra y desarrolló miles de manzanos productivos.

Johnny Appleseed Postage StampSus aventuras comenzaron en 1792, cuando John tenía ocho años. Junto a su medio hermano de once años, Nathaniel, se dirigieron hacia el oeste, siguiendo el flujo constante de inmigrantes. Cuando tenía poco más de 20 años, John comenzó a viajar solo, y continuó haciéndolo el resto de su vida. Nathaniel se quedó en la granja junto a su padre, que también se fue al oeste. John continuó yendo hacia el oeste, hasta Pennsylvania. Desde allí viajó hacia los campos del Valle Ohio y luego hacia Indiana. Se mantenía por delante de los asentamientos y todos los años plantaba semillas cada vez más hacia el oeste.

Siempre llevaba consigo un bolso de cuero lleno de semillas de manzanas que recolectaba gratuitamente de los molinos de sidra. Cuenta la leyenda que las plantaba continuamente en lugares abiertos en los bosques, a lo largo de caminos y en las orillas de los arroyos. Sin embargo, la investigación sugiere que creó muchos semilleros al seleccionar cuidadosamente el lugar de siembra perfecto, cercarlo con árboles caídos y troncos, arbustos y enredaderas, plantar las semillas y regresar periódicamente para reparar el cerco, ocuparse del suelo y vender los árboles. Pronto se conoció como el “hombre de las semillas de manzanas” y luego se conoció solo como “Juanito Manzanas”.

Con el tiempo, se esperaban sus visitas frecuentes a los asentamientos, donde siempre tuvo las puertas abiertas. Para los hombres y mujeres era quien comunicaba las noticias, para los niños era un amigo. También era muy religioso y daba sermones en su camino. Su libro favorito era la Biblia.

Se hizo amigo de muchas tribus indígenas y se sabía que había aprendido muchos idiomas indígenas lo suficientemente bien como para comunicarse. Se alimentaba de la comida que le daba la naturaleza y nunca sacrificó ningún animal. A pesar que parecía una persona pobre, no lo era. Ganaba más dinero de lo que necesitaba al vender sus manzanos y extensiones de tierra. Nunca acudió a los bancos, en su lugar, confiaba en un elaborado sistema que consistía en enterrar su dinero. Prefería hacer trueque o intercambiar alimentos o ropa en lugar de ganar dinero por sus árboles. Para él era más importante que un colono plantara un árbol que ganar dinero.

Se describe a Juanito Manzanas como un hombre de estatura media, ojos azules, cabello castaño claro, esbelto, fornido y alerta. La cultura popular también lo describió como “raro” por cómo se vestía. Se dice que intercambiaba manzanos por ropa vieja de colonos. Se sabía que daba su mejor ropa a las personas que creía que la necesitaban más que él. Por eso la leyenda cuenta que usaba solo sacos de café con agujeros recortados para pasar sus brazos y usarlos como ropa. Casi nunca usaba zapatos, ni siquiera en invierno. Se decía que podía caminar descalzo sobre el hielo y la nieve y que la piel de sus pies era tan gruesa que ni siquiera una serpiente cascabel podía atravesarla. Otra leyenda cuenta que usaba una olla en su cabeza como sombrero. Esto no es probable ya que las ollas de entonces eran pesadas y estaban hechas de cobre o hierro, pero lo más probable es que haya usado un sombrero viejo de otra persona, o haya hecho el suyo con cartón. Casi nunca se refugió en una casa, porque prefería dormir sobre la tierra en el bosque abierto con sus pies calentándose junto a un pequeño fuego.

En 1842, Juanito hizo su último viaje regreso a Ohio, luego de estar 50 años caminando por toda la campiña. Mientras estaba allí, se mudó a la casa de Nathaniel, su medio hermano, con quien había comenzado su extraordinario viaje. El 18 de marzo de 1845, muere de neumonía a la edad de 71 años. Había ido a visitar a su amigo, William Worth, en Indiana. La leyenda cuenta que fue la única vez que se enfermó en toda su vida. Sus restos yacen en una tumba sin nombre cerca de Fort Wayne, Indiana.